¡Hola chicas de Alcalá!
Estuve en vuestro
pueblo el pasado
verano y me encantaron las
fiestas de agosto. Jamás olvidaré a la chica que conquistó mi corazón esa
noche en la caseta de la
juventud, se llama Encarnita, tiene los ojos como dos puñaladas en una
sandía, su boca le mete un bocado a un membrillo y lo deja en la pepita, tiene un cuello como para siete cabezas y una cabeza para trece gorras.
Ni que decir tiene que están todas las chicas de buen ver y se nota que les gusta el buen
comer porque
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