Todo el que habla mal de Triana es porque no la conoce, nadie debe resistirse al encanto de su Plazuela de
Santa Ana, de su Cava, de su Esperanza morena y gitana, del Cachorro, de sua rte, de su gastronomá, de su gente (que tienen más gracia que los gaditanos, por mucho que estos últimos digaan), de su hermandad rociera (la mejor del mundo), de su velaita y de su
corpus, de sus incomparables atardeceres, de sus viejos vecinos sentados en sus puertecitas en
verano, de esa alegría de vivir... VIVA
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