La conquista de Sevilla por Fernando III imprimió un nuevo a su perfil urbanístico, sin que por ello desaparezcan los numerosos vestigios dejados por los árabes. La Catedral de Sevilla se emplaza en el lugar que había ocupado la mezquita mayor musulmana. Su construcción fue iniciada a finales del siglo XIV bajo la dirección de Alonso Martínez.