Era la residencia de
verano de los peces gordos del franquismo que pertenecían al instituto agrario. El casero fue, hasta poco antes de repartirse los terrenos, el padre de la mujer del Paco la Pita.
La junta directiva de los colonos lo mal gestionó y desperdició la oportunidad de dotar al
pueblo de un espacio recreativo ideal con
piscina, cancha de tenis y espacios verdes. También se pudo haber hecho un
camping o algo por estilo. Ahora aquello es un estercolero (con la colaboración y el consentimiento
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