Si te llevas la vida en la
Iglesia rezando, impasible, y no ayudas a tus prójimos, a los pobres, a los que mueren de hambre, en general a todo el que necesita ayuda, seguro que tu Dios te manda al Infierno. Jesucristo no dijo nada de enclaustrarse en
edificios hablándole a un trozo de madera: dijo que hay que ayudar al prójimo.
En
Hinojos, desgraciadamente, hay muchas personas que van a misa todos los fines de semana (y
fiestas de guardar) y sin embargo luego rajan en la primera
esquina.
Conozco
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