Ay sevilla sevilla! me embrujaste en tu tiempo y en el mío. Pero ahora, estoy decidiendo cambiar de ciudad. Creo que el problema radica en mí. Me desapareció el encanto. Estamos deshumanizados. La educación brilla por su ausencia. Pero pasará en todas las etnias y comunidades. De todas formas, muy agradecida a la ciudad donde he pasado parte de mi juventud. Lo tengo claro: he de marcharme por sanidad mental. Buen rollito. María.