La
foto capta la vertiginosa perspectiva que se tiene al mirar hacia abajo desde los
miradores superiores o desde el propio
Puente Nuevo, protegida por las icónicas
rejas de forja. El desfiladero geológico: Esas colosales paredes verticales de
roca caliza y arenisca alcanzan profundidades que rozan los 100 metros. A lo largo de miles de años, la fuerza del
agua ha ido esculpiendo este abismo dividiendo la ciudad en dos. El
río Guadalevín: En el fondo puedes ver el cauce de este río (cuyo
color marrón o verdoso cambia según la época y las
lluvias recientes). Él es el "arquitecto" definitivo de la silueta de
Ronda. Los antiguos
Molinos de las Harinas: Si te fijas a la izquierda, entre la vegetación de la ladera, se aprecian
tejados y restos de edificaciones coloniales bajas. Son los antiguos molinos harineros que aprovechaban la fuerza del agua en el fondo del cañón.