Hace tiempo que no moro en sus
calles, aunque creci en ellas. Mi infancia y adolescencia estan impregnadas de sus imagenes y recuerdos evocadores aparecen de forma constante en mi mente.
Continua mi
pueblo impasible, dormido, con una quietud que a veces sobrecoge y espanta pero en permanente reclamo a la conciencia de sus hijos, que de forma repetida volvemos a el. "Mi pueblo", hostil a veces, desdeñoso otras. "Mi pueblo", enérgico y valiente, orgulloso, siempre en actitud defensiva y arrogante.
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