Llegó la hora de demostrarnos a nosotros mismos que aun tenemos dignidad como
pueblo, que si nos quieren ahorcar, no solo no lo van ha hacer sino que nos vamos a adueñar de la soga.
Llegó la hora de castigar a quienes nos maltratan. Llegó la hora de negarles más parabienes y más compadreo.
Llegó la hora de que entendamos que si no nos respetan, porque nos lo merecemos como cualquiera, que nos teman como a nadie.
Y la alcaldesa no tiene nada que decir.
Nosotros llegamos a
casa y vemos
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