(...) Los que tienen dinero juzgan a los demás por la ropa que llevan, por el
coche que
conducen, por la
casa en la que viven, es decir, por el valor monetario de las cosas
materiales que poseen, en vez de por las cualidades de la misma persona, lo cual
demuestra su “inteligencia”. ¿Qué podemos esperar de semejantes élites que
gobiernan el mundo? Está claro que por mucha carrera que estudien en prestigiosas
universidades, el carácter, el contexto social o familiar de las clases pudientes está
... (ver texto completo)