¡viva, el que no diga viva, que se le seque la barrriga.! ¡viva ¡
de mi pueblo.
La concebida.
Sin pecado concebida,
sin pecado original,
uno metió la cabeza,
y no la pudo sacar.
A si comenzaba a aquella cantinela, que durante toda la mañana se oiría por las calles de mi Pueblo aquel año, cumplidos lo diez años y en compañía de aquellos amigos y también primos recorríamos aquellas calles en busca de poder coger alguna perra gorda o chica, pues las de dos reales o peseta irían a parar aquellos muchachos más mayores y que a empujón limpio te sacaban o te desplazaban ... (ver texto completo)
La concebida.
Sin pecado concebida,
sin pecado original,
uno metió la cabeza,
y no la pudo sacar.
A si comenzaba a aquella cantinela, que durante toda la mañana se oiría por las calles de mi Pueblo aquel año, cumplidos lo diez años y en compañía de aquellos amigos y también primos recorríamos aquellas calles en busca de poder coger alguna perra gorda o chica, pues las de dos reales o peseta irían a parar aquellos muchachos más mayores y que a empujón limpio te sacaban o te desplazaban ... (ver texto completo)