Para ir de
Jaén a
Baeza -ciudades en las que se encontraba dividido el cabildo eclesiástico-había que cruzar el
río Guadalquivir, a través de un
puente viejo, poco sólido y en numerosas ocasiones cortado por los frecuentes desbordamientos. D. Alonso Suarez de la
Fuente del Sauce, en su quinto año de pontificado en Jaén, emprendió la construcción de un puente nuevo que lo sustituyese.
Sobre el puente, de cantería, aún puede leerse en letra
gótica la siguiente inscripción:
“Este puente se llama
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