Desde NYC derramo una lágrima furtiva cuando veo MI
Catedral. Te añoro tanto
Jaén, TE QUIERO TANTO...
Aún maldigo todo lo malo que dije de mi tierra cuando vivía allí. Ahora me doy cuenta que como en Jaén, no hay otro lugar para la vida, para el día a día...
Un saludo para los giennenses y para toda
España.
A Jaén se entra llorando y SE SALE LLORANDO. (Que gran verdad, qué bonito).