Me parece que sí que había salido ya ese mote. De lo que no me acuerdo yo es de la historia de Muleras y los supositorios que dices que contaste ya aquí.
Buenos días, Nicanor. Contaban que Muleras estaba muy resfriado y fué a la farmacia de Dª Desideria a por un remedio. Esta le vendió unos supositorios y le preguntó: ¿Sabes como se administran?, a lo que contestó: Hombre, Dª Desideria, uno es tonto, pero no tanto. A los poco días volvió diciendo que el resfriado no se le curaba y que tenía unos ardores terribles en el estómago. Vamos a ver, le dijo, ¿te has puesto todos los supositorios?, cuéntame como. Pues mire Vd., contestó, como eran muy grandes ... (ver texto completo)