¡Hay Dios mío! que me he emocionado sólo de leer los nombres de las panaderías, ¿será posible? y ya no digo lo que me emociona recordarme con mi delantalito acompañando a mi madre al horno ¿de la Rosa, es posible? y jugando a hacer todo tipo de figuritas de pan y de golpe y porrazo me viene ese olor. Hay olores que no olvido: el horno, la matanza (cuando quemaban el pelo del cerdo, las luminarias (qué palabra más bonita, hace una eternidad que no la digo, ahora digo hoguera) de romero...
Que ahorren, ... (ver texto completo)
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