Pues entonces que prohíban las escopetas de
caza y los cuchillos del jamón, que también pueden matar a la gente, como los
coches. Eso es demagogia. Lo que se necesita es mano dura con los choricillos que usan la
carretera y las
calles como si fuesen circuitos de fórmula uno. Para los que vamos como Dios manda esto es un castigo injusto.
Y lo peor es que a ellos no hay quien les meta mano.