La tarde que me fui de Sabiote era una tarde soleada y fría... Joder, he estado a punto de reabrir una herida que, aunque abierta desde aquel día de diciembre de 1984, me había jurado, sin conseguirlo, cerrar. No solamente había recordado tantas y tantas imágenes que tenía de aquellos momentos, sino que he querido plasmarlos, aun sin nombres, como queriendo dejar que salga la sangre de la herida, como pretendiendo que al supurar comenzaran la cicratización y el olvido.
¡Oh, el amor, el amor...! ... (ver texto completo)
¡Oh, el amor, el amor...! ... (ver texto completo)