Yo si me acuerdo de Don Francisco de Paula, aunque fue en sus últimos años de maestro y de la fama de su palmeta tizona, y también de don Francisco
Herrera, nada que ver el uno con el otro y de hecho tenían sus diferencias en su librillo de enseñanza, el primero te premiaba y te castigaba, aunque siempre fuera físicamente porque aún no había aparecido el término "psicológicamente", aquí todo era a palo limpio. Igual que el segundo, con la diferencia de que éste además de lo anterior, era más a capricho
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