Llega la hora de hacer balance, e iniciar el nuevo año con renovadas ilusiones y con el legítimo deseo de ser mejor persona, que es lo importante.
Se puede ser mejor o peor profesional, mejor o peor estudiante, pero siempre prevalece la calidad humana de la persona, y esa, como el amor, hay que cuidarla día a día e intentar mejorarla.
Me aconsejan que sea más tolerante, no es mal consejo, pondré todo mi empeño en ser mucho más tolerante. Aunque, naturalmente, eso no me impedirá cumplir aquello
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