Para deª Lorenza: profesora de religión del Centro de Educación infantil y primaria S. Ginés de la Jara.
Paisana, profesora y educadora deª Lorenza, le escribo esta carta para pedirle por favor, se digne a aclararme una espinosa cuestión, que desde hace unos días y gracias a la confianza y al diálogo que con mi hijo-a tengo me viene crispando los nervios y que es la que acontinuación le relato.
He tenido noticias de que como "educadora" ha coaccionado usted a los niños del centro, (ignorando por mi parte si lo ha hecho usted en todos los cursos), diciéndoles: Que de no asistir a misa los domingos, se verá en la obligación de reducir su calificación en la asignatura de la cual es usted profesora.
Pues bien, quiero advertirle y sin coacción alguna por mi parte, como padre de uno-a de sus alumnos, que yo, de ser esto cierto, también tomaré las medidas oportunas y que estén a mi alcance, siempre dentro del marco de la legalidad, pues no creo que sea el suyo un comportamiento que esté muy acorde con la asignatura que imparte, más bien lo considero un comportamiento delecnable, donde deja entrever sus precarias dotes como docente.
No creo que sea el suyo un metodo de ejemplo edificante para acabar con el fracaso escolar, al presionar a unos niños para conseguir de ellos lo que usted con la teoria de su asignatura no consigue. Pienso que todos somos libres de elegir y de que nos dejen elegir el camino, que libre de coacción y presión alguna hemos de tomar en la vida, me parece por su parte una venganza y una vergüenza, tratar de inculcar una asignatura por la fuerza, pues creo que eso es lo que hoy en día estamos a costumbrados a criticar en el mundo musulman ( el integrismo y el fundamentalismo) ¿no es el suyo lo mismo, pero en Cristianismo? parece como si vieramos la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el nuestro, creo que en su caso el fin no justifica los medios.
También creo y pienso que los profesores y los padres tenemos el deber como educadores de ser un ejemplo edificante para los niños, siendo nuestra misión enseñarles a atesorar virtudes y ayudarles en la vida, para conseguir las mieles del exito.
Sin nada más que decirle por ahora me despido de usted con:
RESIGNACION Y PACIENCIA esperando no ponga en practica su ¿Amenaza? no creo, dejemoslo en ADVERTENCIA.
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