No se si soy el único pero creo que le pasa a mucha gente, que no recordamos que cenamos anoche, y en cambio, si las cosas que vivimos de pequeños. Recuerdo perfectamente a mi abuela, que vivía en una casa muy grande en la calle Amargura, tenía un gato muy feo con la cola quemada del brasero, el pán que me daba con aceite y azucar, también me guardaba en el cajón de la mesa las cortezas de pán que ella no podía masticar y mi me encantaban. Aun me parece verla con su romana pesando la cal para la ... (ver texto completo)