Antelación del amor
Ni la intimidad de tu frente clara como una
fiesta
Ni la privanza de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,
Ni la sucesión de tu vida situándose en palabras o acallamiento
Serán favor tan persuasivo de ideas
Como el mirar tu sueño implicado
En la vigilia de mis ávidos brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
Quieta y resplandeciente como una dicha en la selección del recuerdo,
Me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes,
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