Habia una vez, un
pueblo muy hermoso que olia a tahona, geranios y jazmin, se llamaba
Quesada, como un
postre arabe muy dulce hecho con miel. Envueltos en el embrujo de su aroma y habiendo probado de niños la adormidera, ( antiguamente, el
agua de cocer
amapolas se daba a beber a los bebes llorones y dormian como lirones)sus habitantes vivian entre las nubes, solo despertaban cuando la dolorosa realidad los enviaba a buscar trabajo muy lejos de las
calles encantadas y estrechas de aquel fabuloso
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