Efectivamente unos parajes encantadores, de Salou a Cambrils, como canta J. M. Serrat, se come bien y los anfitriones extraordinarios.
Cuidado que Mariano también conoce bien aquellos Lares, ayer no se podía parar con el aire, pronto iremos a tomar una caña al chiringuito que bien conocía Mariano allí y de paso compraremos unas buenas sardinas, ahora cuando no corra aire por las tardes, con no mucha gente se esta de maravilla.