Y que mejor vida que esa, sin hacer nada, para arriba y para abajo, de
bar en bar, sin preocuparte de la hora, de las prisas, del trabajo, del prestamo, del metro, del autobus. Dios esa vida es una maravilla. Por lo menos eso pienso ahora que estoy hasta arriba de trabajo y cuando mi mejor
amigo es el
reloj que me marca mi ritmo de vida.
Cuando voy a Belerda me quito el reloj, tiro el móvil (entre otras cosas porque allí no funcionan) salgo corriendo a ver a los
amigos y fijate auq. No tenemos
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