Eclesiastés.
Cuando vayas a la
casa de Dios, guarda tu pie.Acércate más para oir que para ofrecer el sacrificio de los necios, que no saben que hacen mal.
No te precipites con tu boca, ni se apresure tu corazón a proferir palabra delante de Dios.Porque Dios está en el
cielo, y tú sobre la tierra;por tanto, sean pocas tus palabras.
Pues de la mucha preocupación viene el soñar;y de las muchas palabras, el dicho del necio.
Cuando hagas un voto a Dios, no tardes en cumplirlo;porque él no se complace
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