Madre mía, Vigencita del Rosario, en el día de tu
fiesta (el día de "la función"), con humildad y profunda devoción te pido que extiendas tu
manto protector sobre todos tus hijos, tanto los que tienen la suerte de vivir en nuestro querido
pueblo de
Charilla, como los que nos encontramos lejos, repartidos por todo el mundo. A tus pies, Madre mía.
Feliz fiesta, charilleros.
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