En un autobús sube por la
puerta delantera una monja con un brazo en cabestrillo y por la puerta trasera se cuela una pareja de punkis; el chico con la clásica cresta puntiaguda y la chica, por llamarla de alguna forma, toda desgreñada y vestida de aquella manera, pircings por todas parte, medias rotas...
Se sientan los tres en la misma fila de asientos y los dos chicos, al ver a la monja, le preguntan qué tiene y qué le ha pasado.
Y la monja les dice:
-"Tengo fractura del cúbito y del radio,
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