Cosas de mi pueblo.
Se acabaron las fiestas.
Aquella mañana parecía diferente ya no había dianas, las vecinas barrían su calle como si nada habría pasado y volvíamos a la vida cotidiana había que sacar el borrico cargarlo de estiércol y llevar a las olivas, sin descuidar la huerta, el cochino estaba para reventar de gordo y sacarlo de la azaurda era todo un poema, a veces había que darle con la alcotana a la puerta porque no había manera de sacarlo.
Los zarzos ya estaban recogios y los higos en ... (ver texto completo)
Se acabaron las fiestas.
Aquella mañana parecía diferente ya no había dianas, las vecinas barrían su calle como si nada habría pasado y volvíamos a la vida cotidiana había que sacar el borrico cargarlo de estiércol y llevar a las olivas, sin descuidar la huerta, el cochino estaba para reventar de gordo y sacarlo de la azaurda era todo un poema, a veces había que darle con la alcotana a la puerta porque no había manera de sacarlo.
Los zarzos ya estaban recogios y los higos en ... (ver texto completo)