El futuro de los hipócritas
Los hipócritas no tienen rostro, apenas la sonrisa maquillada con que ensamblar la pose y la
fachada para poder sumarse al
carnaval y simular una apariencia humana.
Los hipócritas no tienen
amigos, como mucho otros socios de embozos y emboscadas con quienes tramar complicidades y multiplicar los beneficios.
Los hipócritas no tienen sueños, quizás las alas rotas de tanto otear el suelo, si acaso la utopía a plazo fijo, o la pesadilla del
espejo cuando el tiempo
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