De un tiempo a esta parte vengo observando ensayar a los críos para
semana santa, me llama la atención que hay un muchacho allí a su cargo enseñándolos y arraigando en ellos el gusanillo de la
música. Muy probablemente nadie le eche una mano, ni el
ayuntamiento, ni la
parroquia, y mucho menos los padres de los críos a los que enseña. Creo que todos en este
pueblo deberíamos aprender de este tipo de actitudes, en vez de dedicarnos a la crítica y la sátira.
Como me han dicho tú nombre, ánimo
... (ver texto completo)