Koné se llevó heridas de guerra de Pepe y Ramos.
Los dos centrales del Real Madrid solo pudieron frenar al delantero del Levante a patada limpia
Arouna Koné dejó en evidencia nada más llegar a Valencia la violencia con la que se emplean los futbolistas del Real Madrid, aprovechando la impunidad arbitral que se han ganado gracias a la martilleante campaña desarrollada por su entrenador, Jose Mourinho, desde que aterrizó en el banquillo del Real Madrid.
El técnico del conjunto granota, José Ignacio Martínez, planificó una suave sesión de recuperación al regreso del Santiago Bernabéu. Y el delantero marfileño apareció con dos aparatosas tiritas en ambas rodillas, producto de sendas caricias de los dos centrales del Real Madrid, Pepe y Sergio Ramos.
Koné se convirtió la noche del domingo en una constante amenaza para la defensa blanca que solo pudo pararle a base de patadas. Pepe inició las hostilidades atizándole en una de sus rodillas y Sergio Ramos completó la faena dándole cera en la otra. Eso, sin contar la caricia inicial de Arbeloa, que dejó al marfileño tendido en el suelo nada más empezar el encuentro. La violencia blanca obligó incluso a José Ignacio a salir en defensa de su pupilo, después de una de las numerosas duras entradas de Sergio Ramos, que aún intentaba increpar a Koné.
Total, que el delantero granota tuvo que tirar de tiritas para esconder las heridas que se trajo del Bernabéu. No es el primero y no será el último.
Los dos centrales del Real Madrid solo pudieron frenar al delantero del Levante a patada limpia
Arouna Koné dejó en evidencia nada más llegar a Valencia la violencia con la que se emplean los futbolistas del Real Madrid, aprovechando la impunidad arbitral que se han ganado gracias a la martilleante campaña desarrollada por su entrenador, Jose Mourinho, desde que aterrizó en el banquillo del Real Madrid.
El técnico del conjunto granota, José Ignacio Martínez, planificó una suave sesión de recuperación al regreso del Santiago Bernabéu. Y el delantero marfileño apareció con dos aparatosas tiritas en ambas rodillas, producto de sendas caricias de los dos centrales del Real Madrid, Pepe y Sergio Ramos.
Koné se convirtió la noche del domingo en una constante amenaza para la defensa blanca que solo pudo pararle a base de patadas. Pepe inició las hostilidades atizándole en una de sus rodillas y Sergio Ramos completó la faena dándole cera en la otra. Eso, sin contar la caricia inicial de Arbeloa, que dejó al marfileño tendido en el suelo nada más empezar el encuentro. La violencia blanca obligó incluso a José Ignacio a salir en defensa de su pupilo, después de una de las numerosas duras entradas de Sergio Ramos, que aún intentaba increpar a Koné.
Total, que el delantero granota tuvo que tirar de tiritas para esconder las heridas que se trajo del Bernabéu. No es el primero y no será el último.