Uno del pueblo entró un día a un bar y le dijo al dueño, mira si te cuento un chascarrillo y te ríes, me pagas tu la conviá. A lo que el dueño del bar aceptó. Empezó el hombre a contar todos los chascarrillos habidos y por haber y el dueño del bar no soltaba ni una mínima carcajada… Así chascarrillo, tras chascarrillo hasta que al final dijo el del pueblo, está bien no te has reído pos te voy a pagar. Y mientras buscaba los cuartos espetó.
La Isla de la Gomera,
Y el peñón de Gibraltar,
Aquí no queda más remedio
Que abrir el bolso y pagar.
Esto le causó gracia al dueño provocándole unas carcajadas, por lo que rápidamente dijo el otro implicado, te has reído entonces ya no pago. Y así fue, se marchó sin pagar tal como habían acordado.
La Isla de la Gomera,
Y el peñón de Gibraltar,
Aquí no queda más remedio
Que abrir el bolso y pagar.
Esto le causó gracia al dueño provocándole unas carcajadas, por lo que rápidamente dijo el otro implicado, te has reído entonces ya no pago. Y así fue, se marchó sin pagar tal como habían acordado.