¡Vaya con el San Isidro, y se lo tenia callado!, mira que a mi ese Santo me caia bastante bien (ahora mas) por ser Patrón de las Escuelas, el anejo de Baeza, no las de ir a aprender (sobre todo a la privada ¿por qué será?).
Por cierto con mi amigo Lucas y este Santo de Las Escuelas tengo yo conocida una pequeña anécdota.
Tiraron la Iglesia de las Escuelas y repartieron los pocos Santos que había por las casas y mira por donde San Isidro fué a parar a casa de mi amigo Lucas, hombre amable y dicharachero donde los haya, gran trabajador y "juntaor de fortuna con el campo" como podreis comprobar no tiene ni un pelo de tonto, pues bien a lo que ibamos, todos los días, a la una, sacaba un litro de APM (blanco, al Santo no le gustaba el tinto, como se puede comprobar en la anécdota de Pachuelo) ponía dos vasos y los llenaba, uno para el Santo y otro para él, y amablemente conversaba hasta tal punto que el santo se le iba el santo al cielo y tenía él que ayudarle a beberse los vasos, liquidado el litro y alguna tapilla que otra se despedía de él hasta el próximo día; tan bien lo haría que tiene una edad muy respetable y, todavía, una vez terminada la obra de la Iglesia, hace bastantes años, aún no lo ha llamado a su compañía.
Por cierto con mi amigo Lucas y este Santo de Las Escuelas tengo yo conocida una pequeña anécdota.
Tiraron la Iglesia de las Escuelas y repartieron los pocos Santos que había por las casas y mira por donde San Isidro fué a parar a casa de mi amigo Lucas, hombre amable y dicharachero donde los haya, gran trabajador y "juntaor de fortuna con el campo" como podreis comprobar no tiene ni un pelo de tonto, pues bien a lo que ibamos, todos los días, a la una, sacaba un litro de APM (blanco, al Santo no le gustaba el tinto, como se puede comprobar en la anécdota de Pachuelo) ponía dos vasos y los llenaba, uno para el Santo y otro para él, y amablemente conversaba hasta tal punto que el santo se le iba el santo al cielo y tenía él que ayudarle a beberse los vasos, liquidado el litro y alguna tapilla que otra se despedía de él hasta el próximo día; tan bien lo haría que tiene una edad muy respetable y, todavía, una vez terminada la obra de la Iglesia, hace bastantes años, aún no lo ha llamado a su compañía.