JIMENA: No recuerdo si la habeis puesto por si acaso la pongo....

Con estas palabras se dirigirá Miguel Hernández al altísimo Juan Ramón Jiménez unos días antes de su primer viaje a Madrid en noviembre de 1931 con la intención de ver refrendada su incipiente labor poetica.
Soñador, como tantos, quiero ir a Madrid. Abandonaré las cabras ¡Oh, estas esquilas en la tarde! Y con el escaso cobre que puedan darme tomaré el tren de aquí a una quincena de días para la corte.
¿Podría usted, dulcísimo Juan Ramón, recibirme en su casa y leer lo que le lleve? ¿Podría enviarme unas letras lo que crea mejor?
Hágalo por este pastor un poquito poeta que se lo agradeceré eternamente.

No recuerdo si la habeis puesto por si acaso la pongo.
Mariano

Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre nuestros huesos.

Miguel Hernández