Recordando a Miguel Hernández
El huerto y la casa en que Miguel vivió, su pozo y su limonero, la higuera y los ruiseñores, están luminosamente pintados en sus versos jóvenes, cuya virtud fundamental no es lo retorico sino lo sustantivo que encierran. El talento excepcional del muchacho pastor, junto a su facilidad creadora, fueron los principales cimientos de su edificio lirico, cuya armazón se asienta sobre una tremenda sensibilidad
En medio boquiabierto
la soledad cerrada de mi huerto
he regado las plantas:
las de mis pies impuras y otras santas,
en la sequia breve de mi ausencia
por nadie reemplazada. Se derrama,
rogándome asistencia,
el limonero al suelo, ya cansino
de tanto agrio picudo.
El miembro desnudo de una rama,
Se le ve al ave el trino
Recóndito, desnudo
Gitana
El huerto y la casa en que Miguel vivió, su pozo y su limonero, la higuera y los ruiseñores, están luminosamente pintados en sus versos jóvenes, cuya virtud fundamental no es lo retorico sino lo sustantivo que encierran. El talento excepcional del muchacho pastor, junto a su facilidad creadora, fueron los principales cimientos de su edificio lirico, cuya armazón se asienta sobre una tremenda sensibilidad
En medio boquiabierto
la soledad cerrada de mi huerto
he regado las plantas:
las de mis pies impuras y otras santas,
en la sequia breve de mi ausencia
por nadie reemplazada. Se derrama,
rogándome asistencia,
el limonero al suelo, ya cansino
de tanto agrio picudo.
El miembro desnudo de una rama,
Se le ve al ave el trino
Recóndito, desnudo
Gitana