JIMENA: Muy bonito la historia de ese barril....

En el año de 1.995
concretamente el 12 de agosto
a Valdepeñas fuimos por un barril
que no se iba a llenar de mosto.

El barril lo descubrimos
en un viaje precedente
y dándonos cuenta de su clase
se nos quedo grabado en la mente.

Hubo pleno extraordinario,
en la sede de la "Peña el Tronco",
tomándose una rápida decisión
había que encargarlo pronto.

Quienes realizaron este menester,
llevaron su misión con tino,
no solo encargaron el barril,
fueron "tanteando el camino.

Llegado el citado día,
recogerlo era la cuestión
los accionistas y allegados
formabamos una sin par expedición.

El Sargento Lanzas y los Martines
Manolo Lete, Sebastián y Juan Tomás
junto con sus mujeres y dos "enreas"
no se podía pedir mas.

Nos paramos a desayunar,
en el pueblo de Guarromán,
tomamos café, tostadas, churros
y algún que otro croissant.

De pronto una exclamación
¡Indurain está entrando al bar!
Pero eran Pedro Lanzas e hijo
que venian de pedalear.

Sin prisa, pero sin pausa,
con sosiego y sin demora,
reanudamos la marcha,
para llegar a buena hora.

Al acercarnos a la bodega,
la tensión iba en aumento,
no había ninguna duda,
se aproximaba el gran momento.

Al divisar tanta belleza,
nos embargó la emoción,
el barril estaba preparado,
solo faltaba su curación.

Realizado el sublime acto,
pasaba el medio día,
para inmortalizar el momento,
nos echamos una fotografía.

Esto había que mojarlo,
lo merecía la ocasión,
nos pedimos unas cervezas
y pusieron de tapa "beicón".

En la segunda ronda pusieron callos,
y para mojar un torta,
pero Sebastián "Margarito" pidió pan,
que es con lo que mejor se "envilorta".

Nos paramos en casa "Pepe"
en el viaje de regreso,
Dios bendiga a la "Mancha",
tierra de buen vino y queso.

Habia cuadros, banderines y platos,
había navajas, largas y cortas,
pero "Casa Pepe" era un museo,
para el "Tío de las Patas Cortas".

¡Jesús bendito que sábado!,
¡hay madre mía que día!
como iba el 131 de Martín
por la autovía.

Hacía bastante calor,
no corria ni una brisa,
había que ir despacio,
no se debía tener prisa.

No ibamos entre bosques,
casi siempre entre olivares,
por tanto era imprescindible
pararse a "ligar" en Linares.

Divisón de opiniones hubo,
en los componentes de la excursión,
pero pronto estuvimos de acuerdo
¡que bueno estaba el jamón!.

La segunda tapa estaba deliciosa,
ya no podía causar sorpresa,
se trataba de "morcilla",
deseo de mi tía María Teresa.

Había que tener cuidado,
no trataba de ponerse ciegos,
fué una buena decisión,
comer en la ciudad de los "Cerros".

Al entrar al restaurante
el "Metre" dijo que estaba cerrado,
al enterarse que eramos catorce,
inmediatamente estuvo preparado.

Todo estaba exquisito,
del local nos hicimos fieles,
a Baeza nos fuimos después
a tomar champán y pasteles.

Llegados a la Peña, su morada,
el barril había que llenarlo,
no se debía quedar vacío
¡tan solo faltaba estropearlo!

El vino fué un regalo,
de Eugenio Alguacil, mi cuñado,
y del autor de estas estrofas,
el que suscribe Manuel Delgado.

Por la noche celebramos
la merecida inauguración
dejando para el 26 de agosto,
una sonada celebración.

Démosle larga vida al barril,
que no sufra avatares pendencieros,
para que sea la atracción de Jimena
en los años venideros.

Fdo. Manuel Delgado Lanzas
Sigue: firma ilegible
(y tal como me lo dicen lo cuento

Muy bonito la historia de ese barril.
Yo también estuve muchas veces en el salón de Mi Tío Juan Ramón, primo hermano de Mi difunta Madre, colocare una foto que tengo con Mi hermano al lado de la palmera que había en el patio, nos dejo una paloma para la foto, lo recuerdo con mucho cariño este agosto salude a Mi Prima María Dolores y Juanito.
Manuel desde Pamplona te mando un saludo.
Mariano nieto de Rasca y también nieto de Juana Lanzas Morales.