Solo puedo decir que el relato conmueve y al mismo tiempo me enseña que no soy tan desgraciado como yo pensaba, que en este mundo suceden horrores que los tenemos delante de nuestras "narices" y solo nos miramos el "ombligo", por eso solo te puedo decir una cosa, que me congratula "que hayas sido tan amigo de tu amigo" ¡ojalá yo los tuviera así!