Existe, como primer testimonio, un manuscrito con fecha del 30 de julio de 1924. En una carta a su
amigo Melchor Fernández Almagro, fechada en enero de 1926, lo titula “Romance de la pena negra en
Jaén” (como se puede comprobar en el poema al aludir a las tierras de
aceituna, en el verso 21).