¡! Que vamos de butifuera!
Creo que se decía así.
Era el mejor día del año, casi recién comenzado.
Febrerillo loco se alejaba y empezábamos a ver despuntar los sabucos, aquellos días de aquel invierno que se va alejando y dando entrada a la primavera, podíamos ver o quizá imaginar que en los almendros aparecían sus primeras flores que luego darían paso a las tan deseadas allozas.
Eran días alegres, por que un año mas acaba la recolección de la aceituna o de la cosecha como se decía.
Porque esto daría lugar a poder tapar algún agujerillo o trampilla, producida durante un año tan largo y con tanto gasto, se había pedido fiao y había que saldar la deuda en casa de Paco López, Juana la del Artista, Paquito el de Damian, El chico practicante, Angustias o cualquier otra tienda.
Había que encargar, algún ovillo de lana para que María Luisa la de fuelles o sus hermanas no haría alguna chaquetilla para el día de San José o para el día la Cruz o para el domingo de Ramos que decía la tradición que el que no estrenaba na. se le caían las manos “coño” vaya faena aquello te dejaba traumatizado como no te tocara ese año estrenar algo y encima tus amigos alguno mas pudientes que Tu te lo restregaban ese día
También seguramente había venido algún camión de alcachofas a la plaza y como seguro la Madre había paneao los jornales ganados día atrás, pues nada toda la familia a comer alcachofas fritas con algún huevo revuelto UNN! Que ricas!
A día siguiente por la mañana a la hora del recreo no podía faltar la alcachofa cruda, con pan, toda la patulea de muchachos y muchachas, comiendo alcachofas crudas, ellas menos, pues siempre son mas finas que nosotros y les molestaba mancharse de negro lo dedos y los labios, pues era la prueba que dejaba a aquel manjar.
Por cierto hoy día no he perdido la costumbre y como además aquí tenemos la fortuna de comer las de Tudela, mis buenos revueltos hago, que a mis amigos les encanta.
Estoy recordando y me viene a la memoria otro plato de esta época las espinacas con miguilla ¡! Que ricas! Ya sabemos que no tienen muchas proteínas pero a puro de mojar sopas quedábamos satisfechos.
Por cierto me acuerdo que mi querida abuela Catalina me mandaba un poco mas abajo de donde vivía Mi tío Andrés Rasca hermano de Mi abuelo en la Calle Bella a comprar las espinacas y alguna veces me decía si hay rábanos que te den un manojo, esto era como dicen ahora los jóvenes ¡! lo mas! y además ni picaban de frescos que eran.
Que frescos y que bien olían las hojas de frescas parecía que lloraban.
Igual que ahora, que los compramos hoy y es posible que los hayan cogido en el Ejido el año pasado.
Bueno voy a cerrar esto y otro día os cuento alguna otra cosa que me viene a la memoria de aquellos maravillosos días en Mi Pueblo.
M. Nieto de M. Rasca
Creo que se decía así.
Era el mejor día del año, casi recién comenzado.
Febrerillo loco se alejaba y empezábamos a ver despuntar los sabucos, aquellos días de aquel invierno que se va alejando y dando entrada a la primavera, podíamos ver o quizá imaginar que en los almendros aparecían sus primeras flores que luego darían paso a las tan deseadas allozas.
Eran días alegres, por que un año mas acaba la recolección de la aceituna o de la cosecha como se decía.
Porque esto daría lugar a poder tapar algún agujerillo o trampilla, producida durante un año tan largo y con tanto gasto, se había pedido fiao y había que saldar la deuda en casa de Paco López, Juana la del Artista, Paquito el de Damian, El chico practicante, Angustias o cualquier otra tienda.
Había que encargar, algún ovillo de lana para que María Luisa la de fuelles o sus hermanas no haría alguna chaquetilla para el día de San José o para el día la Cruz o para el domingo de Ramos que decía la tradición que el que no estrenaba na. se le caían las manos “coño” vaya faena aquello te dejaba traumatizado como no te tocara ese año estrenar algo y encima tus amigos alguno mas pudientes que Tu te lo restregaban ese día
También seguramente había venido algún camión de alcachofas a la plaza y como seguro la Madre había paneao los jornales ganados día atrás, pues nada toda la familia a comer alcachofas fritas con algún huevo revuelto UNN! Que ricas!
A día siguiente por la mañana a la hora del recreo no podía faltar la alcachofa cruda, con pan, toda la patulea de muchachos y muchachas, comiendo alcachofas crudas, ellas menos, pues siempre son mas finas que nosotros y les molestaba mancharse de negro lo dedos y los labios, pues era la prueba que dejaba a aquel manjar.
Por cierto hoy día no he perdido la costumbre y como además aquí tenemos la fortuna de comer las de Tudela, mis buenos revueltos hago, que a mis amigos les encanta.
Estoy recordando y me viene a la memoria otro plato de esta época las espinacas con miguilla ¡! Que ricas! Ya sabemos que no tienen muchas proteínas pero a puro de mojar sopas quedábamos satisfechos.
Por cierto me acuerdo que mi querida abuela Catalina me mandaba un poco mas abajo de donde vivía Mi tío Andrés Rasca hermano de Mi abuelo en la Calle Bella a comprar las espinacas y alguna veces me decía si hay rábanos que te den un manojo, esto era como dicen ahora los jóvenes ¡! lo mas! y además ni picaban de frescos que eran.
Que frescos y que bien olían las hojas de frescas parecía que lloraban.
Igual que ahora, que los compramos hoy y es posible que los hayan cogido en el Ejido el año pasado.
Bueno voy a cerrar esto y otro día os cuento alguna otra cosa que me viene a la memoria de aquellos maravillosos días en Mi Pueblo.
M. Nieto de M. Rasca