JIMENA: La llegada del modelo televisivo berlusconiano del...

La llegada del modelo televisivo berlusconiano del cuerpo femenino como trozo de carne, mudo y sin palabras, sin cerebro, entregado a desnudeces cada vez más importantes de las piernas y los pechos, alteró la relación entre realidad e irrealidad.

Para la gente italiana, mujeres y varones, crecidos entre el conformismo de base católica y la profana memoria mediterránea ancestral, casi no hubo escapatoria: la desnudez de las mujeres, cada vez más monstruosa, capturó el imaginario colectivo y fue la clave para hacer pasar todo lo demás.

Al modelo de mujeres desnudas sin palabras venía siempre opuesto un modelo masculino vencedor, en definitiva el emprendedor-político que todo lo puede. Esto condujo a la progresiva desaparición de la diversidad de la mujer en los medios, incluso en la televisión pública, ya que la RAI -Radio y Televisión Italiana-, por el juego del poder, se alineó con esta política sobre los medios. Y en general los varones subestimaron el problema y las mujeres se dividieron, empantanadas en la definición de modernidad.

El resultado a la fecha es que las mujeres somos totalmente invisibles en la información, en la televisión sólo aparecemos como ’valette’ de alguien, y en la política no tenemos ningún espacio.

De las cuestiones relativas a la paridad, no aparece nada en los medios, y ni siquiera se aplican las normas existentes. En este panorama, el feminismo debatió si participar o no de la marcha del 19, que en general parece no tener ningún rastro de lucha de género, y yo creo que sí tenemos que hacerlo para que no haya un definitivo silencio sobre el punto de vista de género en la información y sobre el protagonismo femenino.

- En un foro de periodistas señalaste que ’Berlusconi quiere silenciar cualquier crítica sobre su conducta sexual’. ¿De qué forma está intentando callar a las voces opositoras? ¿Son muchas estas voces?

- La cuestión de la vida privada de Berlusconi es un aspecto crucial en la interpretación de la democracia. Berlusconi no es un hombre cualquiera, es el jefe de gobierno, y su visión sobre el mundo, las mujeres, la familia, las relaciones hombre-mujer, son las que inspiran su política. En este sentido, su conducta refleja su responsabilidad pública. Ningún estado puede permitirse comportamientos tan descaradamente machistas de un jefe de gobierno, y no hay que olvidar que la primera denuncia sobre sus encuentros indecentes e irrespetuosos fue hecha por su mujer, Verónica Lario.