Para Jesucristo la higuera representa la ciencia, frente la fe. Cuando maldice la higuera proclama la superioridad de fe ante las leyes naturales y la ciencia que no ofrece fruto comestible.
Volviendo muy temprano a la ciudad, sintió hambre.
Vio una higuera junto al camino, se acercó a ella y no halló más que hojas.
Dijo entonces: "Jamás brote de ti fruto alguno".
Y la higuera se secó al instante.
Al ver esto los discípulos, admirados decían:
" ¡Cómo se ha secado al instante la higuera!".
Jesús les respondió:
"En verdad os digo que si tuvierais fe y no dudarais,
no sólo haríais lo de la higuera, sino que si dijereis a ese monte:
Álzate y échate al mar, así se haría.
Cuanto pidiereis en oración con fe, lo recibiréis".
(S. Mateo 21,16-22)
Volviendo muy temprano a la ciudad, sintió hambre.
Vio una higuera junto al camino, se acercó a ella y no halló más que hojas.
Dijo entonces: "Jamás brote de ti fruto alguno".
Y la higuera se secó al instante.
Al ver esto los discípulos, admirados decían:
" ¡Cómo se ha secado al instante la higuera!".
Jesús les respondió:
"En verdad os digo que si tuvierais fe y no dudarais,
no sólo haríais lo de la higuera, sino que si dijereis a ese monte:
Álzate y échate al mar, así se haría.
Cuanto pidiereis en oración con fe, lo recibiréis".
(S. Mateo 21,16-22)