Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga
(Federico García Lorca, Romance sonámbulo)
Lorca, en este romance, convierte todo lo que envuelve a la joven, en un ambiente hostil y de negros presagios, ante la incertidumbre de la espera del novio o el amante, que luego llegará ensangrentado. Al referirse a la higuera, no piensa en el dulzor de sus frutos, sino en la aspereza de sus hojas, que cuelgan de sus ramas, como lijas.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga
(Federico García Lorca, Romance sonámbulo)
Lorca, en este romance, convierte todo lo que envuelve a la joven, en un ambiente hostil y de negros presagios, ante la incertidumbre de la espera del novio o el amante, que luego llegará ensangrentado. Al referirse a la higuera, no piensa en el dulzor de sus frutos, sino en la aspereza de sus hojas, que cuelgan de sus ramas, como lijas.