JIMENA: ESTA PAGINA TIENE MUCHO TALANTE, AL SER LA PRIMERA,...

ESTA PAGINA TIENE MUCHO TALANTE, AL SER LA PRIMERA, NO VA "PATRAS" NI "PALANTE".
Un jimenato escribió lo que sigue y puede servirnos de reflexión.
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Me gusta la pólvora, su olor que te purifica y te penetra, la pólvora de la fiesta no la de los fusiles que vomitan muerte. La pólvora de los cohetes que quieren imitar a la naturaleza en sus rayos y truenos, la de la romería festiva de esta singular y entrañable JIMENA, una pólvora ritual que se magnifica, se engrandece, y nos participa en esos grandiosos “castillos” que como rituales sagrados todos los años celebramos. Castillos de fuegos artificiales con sus toros de fuego se celebran en mi pueblo a modo de homenaje, y que nos hacen presente el olor de la pólvora, su estruendo y su fragor, a naturales e invitados, a extraños y amigos . El “castillo” de la traída y el “castillo” de la llevada de una virgen en romería con sus alegrías y enredos. Las ruedas y tracas, los cohetes, marcan el ritmo del fuego, que en JIMENA lo acompañan con una “sinfonía de sonidos” que marca el ritmo musical a que tanta afición muestran nuestros vecinos. Cohetería en sus diversas formas, donde el ruido y el estruendo parece ser lo único que cuenta, el susto que produce, la alegría que despierta. Toros de fuego, con sus raterillos asustadizos, de los que nuestros mayores nos cuentan, nunca ocasionaron daños de consideración, quedándose siempre en el susto y en la carrera, en el esquivo y en el salto. En los últimos tiempos, estos raterillos, han sido sustituidos por señores rateros, poderos en sus fugacidades y peligrosos en sus encuentros, que han ido provocando que muchos de los participantes en la fiesta del fuego se hayan ido apartando de la misma. La juventud con su bravura y su inconsciencia, olvidándose quizás de que el fuego quema, de que el juego exige conocimiento y control, de que la mala suerte siempre acecha. Haciendo oídos sordos a las recomendaciones de los mayores, de las personas sensatas, ocurrió el accidente, la tragedia, a Diego uno de tantos, le tocó como podría haber sido otro. La solidaridad le salvó, sus compañeros próximos le ayudaron, todos respondiendo como uno. Una ola de solidaridad iniciada en el pilón de la Fuente de la Plaza inundó Jimena. Unos le encomiendan a la Virgen de los Remedios todos al saber hacer de los médicos. Diego y familia sabed que estamos con vosotros

JV; hijo de Jimena, del Aznaitín, de Mágina y de la Emigración.