JIMENA: Villarato. Me había conjurado conmigo mismo para no...

Villarato. Me había conjurado conmigo mismo para no hablar más de Villar y de sus árbitros de cámara. Pero es que no hay manera de que el Madrid pueda terminar una Liga sin que los señoritos del cortijo de la Federación le birlen al madridismo sus sueños con decisiones tan injustas como determinantes. El penalti señalado a Diarra es demandable ante los Juzgados de la ética Deportiva. Turienzo Alvarez es de Barakaldo, aunque esté inscrito en el colegio Castellano-Leonés, por lo que imagino que se habrá encontrado a menudo con su jefe Villar. Insisto en que no hay directrices. Se llama autocensura. Villar le debe una a Laporta desde las elecciones y lleva tres años machacando al Madrid (¡le han hurtado diez penaltis en el Bernabéu!). Pero lo de anoche en El Sardinero es más grave. El penalti imaginario que evitó que los blancos se acostaran líderes suponen una manipulación de la competición. Me han frito a mensajes madridistas cansados de esta burla. Villar, acuéstate feliz. Te has salido con la tuya. Eres frío en la venganza. Da miedo tu temple para ejecutar al enemigo. Qué pena me das.