Me chismorrea "EL poblecito hablador" que la Magda de Lorenzo Ramirón ya no dá abasto para atender a los jóvenes que se disponen a hacer "botellón". Juventud, juventud. Divino tesoro. Y que razón llevaba aquel que exclamaba: " de mis disparates de juventúd lo que más pena me dá no es el haberlos cometido, sino el no poder velver a cometerlos". El tiempo bien, gracias.
El Séneca,.
El Séneca,.