UN TIERNO RECUERDO A DIEGO.
Llora
Jimena, mi
pueblo llora, cada jimenato grande o chico llora.
Nos pesa el corazón, ese dolor que llevamos en él hace que así sea.
Al llegar a la
plaza, los pies pesan como queriendo no llegar a ese sitio donde nos vamos a encontrar con Diego por última vez. No lo queriamos así, nadie lo queriamos así.Pero esas
campanas que hoy tocan tan triste nos dicen que lo que más temiamos ha pasado.
Se nos fué. Diego se nos fué.
El pueblo no le va a decir adios, sino hasta
... (ver texto completo)