Dicen que la nueva
casa de las caras la ha
comprado el
Ayuntamiento, no es alquilada, salen en la cámara, y los del paro han ido a levantar baldosas para echar cemento.
Pedro Amorós y su equipo saben cómo producir nuevas caras, y lo han conseguido. Saben "la
receta". Ya lo consiguieron en su laboratorio en
Alicante.
Lo malo, si es cierto, es la falta de ética de este equipo, porque sus investigaciones consiten en parte en hacer cosas raras en la tumba de María.