La
romería se mojó un poco, pero se celebró con todo el esplendor que caracteriza a nuestras
fiestas. Hay que darse cuenta que siempre llovía cuando iba a salir
Santa Quiteria. El viernes llovió por la
noche. Al
amanecer paró, se hizo el desfile de carrozas y justo cuando iba a salir Santa Quiteria para ser trasladada a su
ermita empezó a
llover; pero se trasladó resguardada en un plástico. Caían gotitas durante todo el recorrido que duró casi dos horas y al llegar a la ermita empezó a diluviar.
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