Hola a tod@s.
Martinico, yo he visto borrachos toda mi vida por las calles de Huesa. La gente iba midiendo la calle a lo ancho. Recuerdo que ésa era la expresión, que fulanico iba midiendo la calle. Alguna fulanica también empinaba el codo en la intimidad del hogar, como hacía Aznar con el catalán, así que no es ninguna novedad. Además era un signo de hombría que un joven se emborrachara porque así demostraba lo macho que era, igual pasaba con el tabaco, fumar era cosa de hombres.
Y puestos a beber ahí tienes a los nórdicos, que son verdaderas esponjas y no beben más porque el alcohol es muy caro en sus países, por eso cuando vienen a España, donde el alcohol es barato, pues ya sabes tú cómo se ponen y cómo se comportan, sobre todo los ingleses por la zona de Benidorm. Algunos vienen sólo a beber y a comer paella de desayuno, comida y cena.
El botellón me parece horroroso para la salud de los jóvenes porque mezclan de todo y beben sólo para emborracharse, hasta que caen redondos al suelo. Creo que cuando éramos más jóvenes a todos se nos habrá ido la mano alguna vez, pero a diferencia de ahora, tenía un carácter más de grupete de amigos. Los jóvenes de ahora parece que lo hagan para provocar, como forma de protesta. A mí me da pena pensar cómo se encontrarán al día siguiente.
José Luis, tienes razón, el papel de la mujer varía de unas regiones de España a otras, pero creo que en ningún caso sale beneficiada. En Galicia, tú dices que es más matriarcado, pero lleva sobre sus hombros la casa, los hijos y el trabajo del campo, o sea, va más sobrecargada que el hombre. Se está avanzando bastante en la distribución más equitativa del trabajo del hogar, pero toavía falta mucho camino por recorrer. La mujer que trabaja fuera de casa tiene con demasiada frecuencia dos trabajos. Pero bueno, hay que reconocer que algo se está avanzando.
Buen fin de semana a tod@s.
Martinico, yo he visto borrachos toda mi vida por las calles de Huesa. La gente iba midiendo la calle a lo ancho. Recuerdo que ésa era la expresión, que fulanico iba midiendo la calle. Alguna fulanica también empinaba el codo en la intimidad del hogar, como hacía Aznar con el catalán, así que no es ninguna novedad. Además era un signo de hombría que un joven se emborrachara porque así demostraba lo macho que era, igual pasaba con el tabaco, fumar era cosa de hombres.
Y puestos a beber ahí tienes a los nórdicos, que son verdaderas esponjas y no beben más porque el alcohol es muy caro en sus países, por eso cuando vienen a España, donde el alcohol es barato, pues ya sabes tú cómo se ponen y cómo se comportan, sobre todo los ingleses por la zona de Benidorm. Algunos vienen sólo a beber y a comer paella de desayuno, comida y cena.
El botellón me parece horroroso para la salud de los jóvenes porque mezclan de todo y beben sólo para emborracharse, hasta que caen redondos al suelo. Creo que cuando éramos más jóvenes a todos se nos habrá ido la mano alguna vez, pero a diferencia de ahora, tenía un carácter más de grupete de amigos. Los jóvenes de ahora parece que lo hagan para provocar, como forma de protesta. A mí me da pena pensar cómo se encontrarán al día siguiente.
José Luis, tienes razón, el papel de la mujer varía de unas regiones de España a otras, pero creo que en ningún caso sale beneficiada. En Galicia, tú dices que es más matriarcado, pero lleva sobre sus hombros la casa, los hijos y el trabajo del campo, o sea, va más sobrecargada que el hombre. Se está avanzando bastante en la distribución más equitativa del trabajo del hogar, pero toavía falta mucho camino por recorrer. La mujer que trabaja fuera de casa tiene con demasiada frecuencia dos trabajos. Pero bueno, hay que reconocer que algo se está avanzando.
Buen fin de semana a tod@s.